Una mañana diferente, llena de calor humano, energía y la mejor disposición de nuestros estudiantes.
Nos trasladamos a las calles para llevar un desayuno solidario a quienes enfrentan el frío y la falta de abrigo. Un café caliente, un pancito, gorros y mantas no cambian el mundo, pero sí lograron transformar esa mañana, brindando un momento de alivio, una sonrisa y una preocupación menos.
Agradecemos a cada estudiante que puso su corazón en esta iniciativa. ¡Orgullosos de formar jóvenes con sentido social y empatía!
